Jorge. Madrid, 2018.

Se trata de una foto que me encanta por lo mucho que expresa. El fotógrafo la hizo con toda la intención porque nos conoce desde hace mucho tiempo, pero que, al no salir los rostros, necesita un titular para entenderla:

“Jorge, de 16 años y con trastorno de espectro autista, y sus hermanas Laura y Marta, de 13 y 10 años, el día de la comunión de Marta”.

Es una foto que refleja tanto el apoyo de las hermanas a Jorge como que él supone el nexo de unión entre ambas.

La otra foto es de hace más tiempo, son los tres hermanos en la comunión de la mediana.

Roberto. Madrid, 1992.

El viaje a Disney fue un momento muy emocionante para Roberto. Poder hacerse una foto con una princesa debió ser una oportunidad de las que no puedes dejar pasar, dada la efusividad con la que le abraza.

Esta foto de familia fue tomada en casa en los años 90. ¿Quién no tiene una foto tan maravillosamente vintage? En ella está Roberto junto a su hermano Álvaro, su madre Ana, su abuela y otros familiares.

¿Quién no tiene una foto con sus Majestades de Oriente? Cada Navidad, Álvaro y Roberto no pierden oportunidad en hacerse una foto con ellos. Roberto y su hermano Álvaro tienen una relación muy especial. Les encanta hacerse fotos juntos y son muy dados a los selfies. Álvaro, es sin duda un gran apoyo para su hermano Roberto, con unas necesidades mayores.

Beatriz. Madrid, 2016.

Esta foto fue tomada en un momento de complicidad entre ambas, donde Cristina le enseña a su hermana mayor las fotografías de su teléfono.

Durante la fiesta de fin de curso del colegio, Beatriz y su abuela Maria José no pararon de bailar. ¡Fueron el alma de la fiesta!

Cualquier reunión familiar es importante y por ello la familia no perdió la oportunidad de hacerse una fotografía juntos. En la foto vemos a Bea junto a su padre Hipólito, su madre Beatriz y sus dos hermanos; Poli el mayor, y Cristina, la pequeña de la familia.

Elena. Madrid, 1959.

En la primera foto los protagonistas somos los cuatro hermanos que éramos en ese momento, más adelante nació otra hermana.  Esta foto la hicimos porque era el primer año en el que se incorporó mi hermana Guadalupe en el colegio. Era un cole pequeño, pero recuerdo con el cariño con el que nos trataban los profesores. Fue una época muy feliz ya que, en ese momento, todos estábamos sanos y podíamos comportarnos como lo que éramos, niños.

La segunda foto es del último curso al que asistió mi hermana Guadalupe, que es la más pequeña de la foto, al mismo colegio que nosotros. Durante el verano tuvo una encefalitis vírica, que la dejó en estado de coma seis meses. Cuando despertó, ya no era la misma, y le quedó como secuela una epilepsia. Le daban continuamente ataques, llegando a 14 ó 15 al día y eso hizo que todo cambiara en nuestra vida, ya que teníamos que estar pendientes de ella para que no se lastimara. A causa de su enfermedad no la aceptaron en el colegio y recuerdo con mucha pena ese momento.

Amalia. Madrid, 2014.

Mi hermano y mi sobrino son muy importantes para mí. Me encanta tener un sobrino y disfrutar de él. Astor tiene 41 años, y yo llevo 41 años en esta entidad. Mi familia y yo consideramos esta asociación como nuestra casa.

El año pasado celebramos nuestro 40 Aniversario, e hicimos una Jornada en la que contamos cómo era vivir de forma independiente y para poder hacerlo visible realizamos este collage que está lleno de historias de personas y lugares.

Esta fué la primera oposición celebrada en Madrid a la Administración Estatal. los que estuvistéis, recordaréis esos pasillos colapsados, la incertidumbre, la falta de señalización, el calor, los empujones… Paco Melero, (en el centro de la foto con su cigarro) aprobó y ahora trabaja en Alcalá de Henares en el Centro de Servicios. Una experiencia inolvidable.

Gema. Madrid, 1996.

La primera foto es del momento en el que Gema empezó a andar. Desde mi punto de vista, cualquier avance te ilumina la vida. Así que ahí estábamos toda la familia disfrutando de sus primeros pasos.

En la segunda foto, vemos a Gema más mayor con su hermano en la fiesta de su colegio. En la foto se puede ver cómo los dos están muy contentos de estar tan guapos vestidos de chulapos. Las palabras que definen su relación son cariño, superación,y aceptación.

Miriam. Madrid, 1975.

Yo fui la última en llegar a la familia y al principio era la muñeca para mis hermanos, sobre todo para Miriam con sus ojos rasgados y con la que apenas me llevo dos años de diferencia. Pronto empecé a compartir con ella sus horas de logopedia, de psicomotricidad, de estimulación, pero también las clases de natación, las fiestas de navidad de su colegio y la gimnasia rítmica.

Aún recuerdo el día en el que nos hicieron los agujeros para los pendientes y la señorita estaba preocupada por cómo era Miriam. En ese momento, nuestra madre, con esa templanza que siempre le ha caracterizado le dijo “seguro que la sorprende”. Efectivamente la sorprendió, porque la que lloró y pataleó fui yo. Miriam sólo me cogió de la mano y me dijo, “Tata tranquila que no duele, yo te curo”.

La segunda foto es del día de mi boda en la que estamos los tres hermanos y la siguiente generación de la familia. El momento más emotivo fue en la celebración, cuando Miriam subió a leer un poema y nos lo dedicó. Era una sorpresa que mi familia había preparado y fue un momento muy especial en el que, reconozco, se me escapó más de una lágrima…

Hoy seguimos juntándonos y recondando todas las celebraciones para que el Alzheimer que tiene Miriam no le borre los recuerdos tan divertidos de nuestra familia.