Miriam. Madrid, 1975.

Marivi Flores Hernández

Yo fui la última en llegar a la familia y al principio era la muñeca para mis hermanos, sobre todo para Miriam con sus ojos rasgados y con la que apenas me llevo dos años de diferencia. Pronto empecé a compartir con ella sus horas de logopedia, de psicomotricidad, de estimulación, pero también las clases de natación, las fiestas de navidad de su colegio y la gimnasia rítmica.

Aún recuerdo el día en el que nos hicieron los agujeros para los pendientes y la señorita estaba preocupada por cómo era Miriam. En ese momento, nuestra madre, con esa templanza que siempre le ha caracterizado le dijo “seguro que la sorprende”. Efectivamente la sorprendió, porque la que lloró y pataleó fui yo. Miriam sólo me cogió de la mano y me dijo, “Tata tranquila que no duele, yo te curo”.

La segunda foto es del día de mi boda en la que estamos los tres hermanos y la siguiente generación de la familia. El momento más emotivo fue en la celebración, cuando Miriam subió a leer un poema y nos lo dedicó. Era una sorpresa que mi familia había preparado y fue un momento muy especial en el que, reconozco, se me escapó más de una lágrima…

Hoy seguimos juntándonos y recondando todas las celebraciones para que el Alzheimer que tiene Miriam no le borre los recuerdos tan divertidos de nuestra familia.

Categoría:

Celebraciones, Familias

Organización:

Plena Inclusión Madrid
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